Cuánta energía necesitas de verdad en un corte de luz
Dos números deciden si el equipo que compraste te sirve, y son distintos: los vatios que un aparato pide para arrancar y los vatios-hora que necesitas para mantenerlo andando. Confundirlos es el error más caro.
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La mayoría de las compras equivocadas en este rubro salen de confundir dos cosas que se parecen y no son lo mismo. Los vatios (W) son potencia: cuánta energía pide un aparato en un instante. Los vatios-hora (Wh) son cantidad: cuánta energía tienes guardada. Un equipo puede tener energía de sobra y no poder encender el refrigerador, y otro puede encenderlo y agotarse en cuarenta minutos.
Las dos cuentas son distintas y hay que hacer las dos.
Una aclaración de vocabulario antes de empezar, porque el rótulo “energía portátil” en las tiendas tapa dos aparatos muy distintos. Acá hablamos de estaciones de energía portátiles: los equipos con enchufes de pared e inversor, de 300 a 2.000 Wh. Un power bank de bolsillo (el ladrillo USB de 20.000 mAh) guarda unos 74 Wh, carga teléfonos y no entra en ninguna de las cuentas que siguen. La diferencia, con más detalle, está en generador o batería portátil.
Primera cuenta: los vatios que pide arrancar
Un motor pide mucho más en el instante en que arranca que mientras funciona. Un refrigerador que consume unos 150 W andando puede pedir entre 450 y 900 W durante uno o dos segundos cuando el compresor se enciende. Ese pico es real y es corto, y es lo que decide si el aparato arranca o no.
Por eso, una estación de energía con un inversor de 300 W puede tener energía acumulada para días, y aun así no va a poder encender ese refrigerador nunca. El inversor se protege y corta. El equipo no da la potencia que ese motor pide para partir.
Todo lo que tenga motor o compresor se comporta así: refrigeradores, congeladores, aires acondicionados, bombas de agua, herramientas. Todo lo que sea electrónica —teléfonos, laptops, módems, luces LED, televisores— no tiene pico de arranque y consume prácticamente lo mismo desde el primer segundo.
La regla: mira los vatios del inversor y compáralos con el arranque del aparato más exigente que quieras encender, no con su consumo normal. Si la ficha del electrodoméstico no publica el arranque, asume tres veces su consumo en marcha como piso y prefiere margen.
Segunda cuenta: cuántas horas te va a durar
Acá se usan los vatios-hora, y la cuenta es una división: energía disponible ÷ consumo del aparato = horas.
Además, hay que descontar una pérdida: convertir la corriente de la batería a corriente de enchufe pierde entre un 10% y un 20%. Así que de un equipo de 1.000 Wh salen unos 850 Wh útiles, no 1.000. Con eso, un equipo de 1.000 Wh da aproximadamente:
- Un teléfono (unos 10 W cargando): más de 80 horas
- Módem y router juntos (unos 15 W): cerca de 55 horas
- Una lámpara LED (unos 10 W): más de 80 horas
- Un laptop (unos 60 W): alrededor de 14 horas
- Un refrigerador en marcha (unos 150 W): cerca de 6 horas
Fíjate en la última línea: un equipo de 1.000 Wh, que no es chico ni barato, mantiene un refrigerador menos de una jornada.
El refrigerador no consume todo el tiempo
Hay un matiz que juega a favor y conviene conocer, porque cambia bastante la cuenta anterior.
Un refrigerador no funciona en forma continua: el compresor se enciende, enfría, y se apaga. En condiciones normales trabaja entre un tercio y la mitad del tiempo. Eso significa que un refrigerador de 150 W consume en promedio más cerca de 50 a 75 W a lo largo del día, y no 150 W constantes.
Con esa cuenta, el mismo equipo de 1.000 Wh puede mantenerlo entre 11 y 17 horas. Sigue sin ser tres días, pero es bastante mejor que seis horas.
Y hay algo que ayuda gratis: mientras menos abras la puerta, menos trabaja el compresor. Un refrigerador cerrado durante un corte de luz mantiene el frío por horas por sí solo. La peor cosa que se puede hacer es abrirlo cada rato para ver si la comida sigue bien.
Cómo armar tu propia lista
Anota lo que de verdad no puedes apagar y súmale los vatios. Un ejercicio típico de una casa queda así:
| Aparato | En marcha |
|---|---|
| Dos teléfonos cargando | 20 W |
| Módem y router | 15 W |
| Dos luces LED | 20 W |
| Laptop | 60 W |
Eso son 115 W. Un equipo de 500 Wh sostiene esa lista unas cuatro horas; uno de 1.000 Wh, más de siete. Y ninguno de esos aparatos tiene pico de arranque, así que un inversor modesto alcanza.
La lista cambia por completo si adentro entra un refrigerador, un aire acondicionado o un aparato médico que no se puede interrumpir. Ahí una batería chica ya no alcanza: hay que hacer el cálculo con números concretos, y probablemente leer generador o batería portátil.
Los tres errores que se repiten
Mirar el número grande de la caja. Muchos equipos publican la potencia de pico (lo que aguantan un instante) más destacada que la continua, que es la que importa. Si ves dos cifras de vatios, la útil es la menor.
Sumar mal el arranque. Que el equipo entregue 1.000 W no significa que pueda arrancar dos refrigeradores: los picos no se reparten, se suman. Si dos motores parten al mismo tiempo, el inversor ve la suma de los dos picos.
Olvidar cómo se recarga. Un equipo que se agota y no se puede recargar sin red eléctrica sirve para un corte, no para una emergencia larga. Si el escenario que te preocupa dura días, la velocidad de carga solar importa tanto como la capacidad.

